Vivimos tiempos de cambio. La aceleración producida en la última década en las Tecnologías de la Información y la Comunicación se sustenta en varios hechos como los avances técnológicos en nuevos materiales, la implementación de nuevos procesos productivos y la extensión de redes de comunicación, aunque tal vez sea el big data el más relevante en el momento actual. Con Internet de las cosas lanzado, los miles de millones (50.000 millones para 2020) de dispositivos conectados son una fuente inagotable de datos que las empresas deben procesar para prestar servicios y fabricar productos personalizados. Con el sustento de la Inteligencia artificial estos dispositivos pasarán a desempeñar prácticamente cualquier función o cubrir una necesidad. Las empresas ya se están adaptado para este nuevo entorno tecnológico. Los trabajadores-consumidores estamos lejos de comprender sus efectos. Estamos pensando que el mundo que llega es comprensible con nuestro conocimiento actual, el sistema educativo cubre necesidades formativas que poco o nada tienen que ver con este nuevo entorno tecnológico. Para comprender mejor las implicaciones de estos cambios debemos entender cómo afectará al trabajo.

Tal y cómo podemos leer en este artículo de The Guardian: Robots threaten 15m UK jobs, says Bank of England's chief economist, según el Banco de Inglaterra  y la consultora Merrill Lynch, hasta 15 millones de trabajos están en peligro por la sustitución productiva por sofisticadas máquinas y robots.

 A robot on display at the China International Industry Fair in Shanghai. The Bank’s chief economist said technological advances since the 18th century had always had the effect of widening the gap between the skilled and unskilled. Photograph: Zhang Jiansong/Xinhua Press/Corbis Si queremos profundizar en esta idea podemos revisar este interesante artículo de Andy Haldane sobre la evolución del desempleo tecnológico a lo largo de la historia y el papel de los sindicatos desde el siglo XIX: Labour’s Share. Algunas ideas sobre las que pensar a partir de los datos analizados en este artículo serían: el aumento de la productividad permite la reducción de las horas de trabajo, la pérdida de empleos por el cambio tecnológico se mantiene constante y no aumenta por los efectos desplazamiento y compensación, el descenso drástico de la jornada de trabajo está asociada al cambio tecnológico y es clave en el aumento de las rentas del trabajo pero también es muy importante entender que el cambio tecnológico no parece tener una relación directa con el descenso de la desigualdad.

 

El cerebro que habla con sus clientesNumerosos escritores nos han convencido de que la Inteligencia artificial cambiará nuestras vidas. No sabemos cuándo ni cómo, pero nos dicen que cambiará. Posiblemente no tengamos que esperar más de una década para convivir con máquinas con capacidad de aprender, que tengan conciencia de sí mismas y de aparariencia humana ( a veces más humanas que nosotros mismos). Los grandes reductos de "inteligencia" que considerábamos exclusivamente humanos - la creatividad, la empatía, la improvisación- van cayendo rendidos, uno tras otro, a los pies de esta poderosa evolución de la inteligencia "no humana" (http://elpais.com/elpais/2016/03/15/ciencia/1458034897_194344.html )

Pero no tengamos miedo sólo prudencia, el futuro ya está aquí y ha venido para quedarse.

La inteligencia artificial está más cerca de lo que pensamos. De la mano de los big data, la ingente cantidad de datos que se pueden recopilar necesitan ser procesados. Los avances en este campo hacen necesario que los ordenadores participen en la toma de decisiones. Estamos al principio de una nueva era donde "por nuestra seguridad", por rapidez, por facilidad o simplemente por comodidad, las máquinas serán autónomas y tomaran decisiones que nos hagan la vida mejor, o nos controlarán en todos y cada uno de nuestros movimientos, desiones y, tal vez, nuestros pensamientos.

La nueva era de la computación

Interesante artículo del pensador autor de 'La sociedad de coste marginal cero (Estado y Sociedad)' en el periódico http://www.huffingtonpost.es.

Como siempre Jeremy Rifkin sugiere por donde nos debemos mover si pensamos el futuro. Las claves: la democratización de la energía y el Internet de las cosas, para terminar con la aportación a este proceso de las impresoras 3D y su infofacturación.

De las necesidades tecnológicas de el Internet de las cosas no debemos olvidar este interesante artículo.

 

Ahora que vivimos tiempos de ajuste, en que las inversiones se revisan con la lupa de la rentabilidad coste/beneficio, no está de más plantearlos posibles costes futuros, en la sombra, de no mantener y mejorar las infraestructuras existentes. Como ejemplo este interesante artículo del coste estimado de unas deficientes carreteras para las empresas colombianas.Transporte Colombia

Absurdos costos del transporte

"Enviar un contenedor desde Cartagena a Bogotá cuesta tres veces más que enviarlo desde ese puerto de Colombia a Shangái."